En cuanto al partido, ha tenido dos fases bien diferenciadas: una en la que cuatro tíos de 40 tacos perseguían una pelota saltarina. Y otra fase en la que hemos jugado al squash. Entremedias, hemos celebrado un debate sobre la idoneidad de la pelota con la que estábamos disputando el encuentro, llegándose finalmente a un consenso entre las partes: la pelota era una mierda (Mr. Wilson, dedícate a hacer raquetas para Federer, que las pelotas de squash no se te dan tan bien). Miguel, no compres pelotas malas!
También cabe destacar uno de los argumentos esgrimidos por una de las partes: un argumento de peso. O mejor dicho, dos argumentos de impacto. Como diría Pazos en Airbag: "a los hechos me remito".
Miguel se adelanta en la clasificación general, con 2 victorias seguidas. A ver cuánto le dura.



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribe aquí tu comentario